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En el siglo XIX, continuó la gran industrialización y los cambios en la sociedad que habían comenzado ya desde la segunda mitad del siglo XVIII. Una transición del mundo rural al mundo urbano, en donde se desarrolló el hacinamiento de las personas pobres sin cultura de higiene en ciudades sucias y con gran contaminación. La viruela y la inmunda práctica de la vacunación aumentaron de manera paralela en este contexto social.

El ambiente insalubre de las ciudades, que no tenían ni siquiera sistema de alcantarillado, junto con la escasez de alimentos, la falta de agua potable y la ingesta de alimentos sucios, derivó en la desnutrición y en enfermedades como la viruela. El significativo cambio en la organización de la sociedad, conjuntamente con los cambios a nivel económico y tecnológico, llevaron consigo una transformación hacia un mundo de control absoluto tal y como ya lo estamos viendo en el siglo XXI. Se moldeó poco a poco a la sociedad con preceptos categóricos basados en la supuesta evidencia de la ciencia oficial y en el avance de la tecnología.
En este ambiente de insalubridad y de pobreza, se vendía la superchería de la inmunda vacunación.

Para entender cómo ocurrieron los acontecimientos en el siglo XIX en el terreno de la vacunación, es importante conocer el marco histórico y el contexto social
vacunas al descubierto
Durante la Primera Revolución Industrial (1760-1840), se estableció un cambio hacia la urbanización, que, debido a las condiciones de hacinamiento y de contaminación del ambiente, trajo consigo que, sobre todo, los ciudadanos más pobres padecieran de viruela.
En la Segunda Revolución Industrial (aproximadamente entre 1860 a 1914), aumentó la industrialización de la sociedad con nuevos avances tecnológicos y la mecanización del trabajo. El mundo se encontraba en un punto de inflexión del que ya no podría escapar…
Pero ¿quién decía lo que era científico o hasta qué punto debíamos los seres humanos aceptar los cambios tecnológicos?





