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Como en la mayoría de los artículos que constan en páginas webs oficiales y blogs provacunistas, podemos comprobar una vez más cuál es la verdadera preocupación en torno a las vacunas y sus efectos en las personas. Veamos este pequeño artículo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS):

Como organismo que vela por la salud[supuestamente] , se marcan lo que ellos denominan como una “meta”. Aquí el lector se emociona o le invade un sentimiento de tranquilidad pensando que las instituciones se preocupan verdaderamente por su salud, aunque permitan que lo echen a la calle o que se muera de hambre. Lo importante para las instituciones es vacunar a todo el mundo.
¿Qué es lo que podría esperar uno leer ante esta meta declarada por la OPS? Pues que se trabaje en controlar más la seguridad de las vacunas, ¿no es así? Pues no. Más bien hablan de centrarse en controlar y asegurar que se pongan las vacunas, alegando que haya disponibilidad y que sean “efectivas”. Ya hemos hablado sobre el tema de la efectividad de las vacunas y se trata de un mantra sin sentido alguno cuando se habla de esta inmunda práctica ya que no se puede saber ni más remotamente la efectividad de una vacuna de ninguna forma y ellos lo saben.
Seguidamente, en este texto de marketing de las vacunas, se subraya la preocupación que tienen estas instituciones en cuanto a los niveles de aceptación [de las vacunas y de la vacunación] y de la confianza. Al leer este artículo, uno espera que estas instituciones estén verdaderamente preocupadas por los daños que puedan causar estos medicamentos “preventivos”. Sin embargo, como hemos dicho anteriormente y durante años en esta gran investigación sobre las vacunas y sobre la vacunación que está haciendo DEMANDA contra la PLANDEMIA ¡DIOS con nosotros!®, los mensajes institucionales no muestran preocupación alguna por la salud de las personas tras la vacunación (claro está, es para que las farmacéuticas vendan los remedios o tratamientos de los daños que se produzcan por las vacunas), sino que se enfocan en cómo persuadir a las personas para que acepten esta inmunda práctica de la vacunación y que se sometan a ella sí o sí.
Las instituciones no se preocupan por la salud de las personas verdaderamente, sino que presionan para que se inoculen lo que toque en ese momento. Luego, te dicen que te vacunaste voluntariamente, que fue una vacuna sacada por emergencia sanitaria o mil excusas que llevan dando a lo largo de la oscura historia de las vacunas. El resultado: gente más enferma y dependiente del Sistema, una clara reducción de la población a la que hay que pastorear, más miedo invisible y un pueblo dividido.
DEMANDA contra la PLANDEMIA ¡DIOS con nosotros!®
Con respecto al remedio contra la supuesta nueva enfermedad Covid-19 [de la que llevaban repartiendo material para esta “nueva enfermedad” desde el año 2017; ¿nueva? ¿en serio?], hablan del despliegue de “nuevas vacunas” y todo esto, amigos de DEMANDA contra la PLANDEMIA, sin conocer la supuesta nueva enfermedad, sin hacer alusión a otro tipo de remedios como el aislamiento [en los hospitales lo que hacían era secuestrarte], buenos alimentos, agua, no bombardear día y noche en la televisión con mensajes de miedo para que la peña se estrese, etc. Todo, en definitiva, estuvo orientado a que las personas tuvieran miedo [miedo a morir y al rechazo por no creerte esta historia para no dormir, o el rechazo al “milagroso remedio inmundo”: la vacuna C-19].
Y como colofón, una frase cargada de semántica orientada a que nada perjudique la imagen del becerro de oro del Sistema: la vigilancia de los Eventos Supuestamente Atribuibles a la Vacunación o Inmunización. Ya hemos hablado también sobre la garantía que estos defensores “bienpagaos” de las vacunas te dan a la hora de saber si lo que te ocurra en tu cuerpo después de vacunarte es por la vacuna que te has puesto, o no. Ellos no solo no te lo pueden asegurar [jamás lo podrán hacer], sino que en más de dos siglos de vacunación, no han sido capaces [porque no quieren realmente] de establecer o definir procesos o mecanismos que dejen clara la asociación entre efectos secundarios adversos y las vacunas. Como tampoco han sido capaces [porque no quieren realmente] de establecer protocolos o mecanismos para tratar o paliar las consecuencias de las vacunas. Simplemente, se limitan a decir que no se puede demostrar que esos efectos secundarios hayan sido por la vacunación.
No olvidemos que las vacunas son productos hechos en industrias de empresas farmacéuticas, las cuales crean productos para vender y ganar dinero y con ellos se lucran. El hecho de que este tipo de empresas sea la segunda [aunque yo diría la primera] más fuerte y productiva en el mundo después de la industria de armas, lo dice todo. Una empresa que, supuestamente, está para sanar a la peña, y se hace cada vez más rica y produce cada vez más medicamentos y vacunas es preocupante. Pero lo más preocupante es que las personas no se den cuenta de esto. Los médicos, enfermeros y sanitarios son comerciales de las farmacéuticas. Algunos, sí es verdad, que se salen del Sistema lo que pueden o quieren para tratar de curar a las personas de manera natural o efectiva; pero no nos engañemos, son estómagos agradecidos y no van a ir nunca en contra de lo que les da de comer.




